Descendió desde el cuello por la espalda, fue horrible, mis manos y mis pies quedaron helados, mi cara arde. Voy a morir pronto. A veces, me aterra la idea de morir. Otras veces pienso que puedo morir tranquilo, hice lo que quise hacer en esta vida. Crie dos hijos maravillosos, que ya son dos adultos autónomos y, pueden necesitarme, pero pueden vivir sin mí. Logré lo que me propuse en otros ámbitos, aunque el ojo de otro pueda señalar que nunca “alcancé el éxito”.

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