Personas trans y violencia

Las personas trans tienen ricas y complejas identidades determinaciones sociales, de clase social, color de piel, generación y grupo etario; dichas características son muy útiles para la reivindicación de los derechos humanos de las personas trans de modo que nos es viable desprender aspectos de políticas públicas específicos que pueden contribuir a la defensa de los intereses en varios planos de la vida, a su vez se presentan varias limitaciones que tienen conexión con una ideología conservadora de género y la reproducción de prácticas heteronormativas sexistas de la vida cotidiana. El reconocimiento de nuestras identidades y la forma de vivir nuestra sexualidad y género se ve limitada, cuando no se nos permite de manera amplia el goce efectivo de nuestra autonomía personal, ni el desarrollo pleno de nuestras identidades, de igual forma sucede con el ejercicio de nuestros derechos sexuales.

Es muy común encontrar en las personas trans muy bajos niveles de educación, en especial en personas con orígenes campesinos y en algunos casos, de capas urbanas bajas, lo anterior, como resultado de acciones discriminatorias y estigmatizantes que propician la exclusión en el sector educativo. En relación al contexto laboral, es habitual encontrar que dentro de las principales actividades económicas que ofrecen ingreso al mercado laboral, las opciones para las personas trans se reducen a; el trabajo sexual o ejercicio de la prostitución, el trabajo en peluquerías y salones de belleza. Lo que visibiliza las pocas oportunidades para acceder a una oferta laboral más amplia y empleos que garanticen condiciones dignas y justas. Las personas trans, también son objeto de múltiples violencias y dinámicas territoriales discriminatorias, producto del miedo, el desconocimiento, la ausencia de información, los prejuicios sociales y culturales presentes a lo largo del estado colombiano y el no reconocimiento de la identidad de género.

Distintos tipos de violencia han marcado nuestras vidas en los más de 50 años de conflicto armado interno y de los diversos actores que han hecho y/o siguen haciendo parte de este, entre ellos: guerrilla, paramilitares, fuerzas armadas y la policía. Actualmente se suman como actores de violencia las bandas criminales o estructuras criminales, quienes dentro de sus estructuras involucran adultos y jóvenes, las bandas barriales de jóvenes y pandillas locales, quienes despliegan diversas dinámicas de violencia. En cuanto a los grupos armados organizados al margen de la ley, algunos de ellos tienen como política de la organización criminal, el desarrollo de acciones territoriales de corte transfóbico, consistentes en el despliegue de hechos victimizantes consistentes en amenazas, desplazamiento forzado, homicidio, desaparición forzada, violencia sexual y tortura. La mayoría de estos hechos ocurren producto de la manifestación libre y expresa de nuestra identidad de género, en otros casos suceden cuando se inicia la transición, situación en la cual son objeto de reclutamiento por parte de los actores del conflicto armado citados.

El ser blancos fáciles de los distintos actores del conflicto armado colombiano, a través de la materialización del desplazamiento forzado como uno de los hechos más recurrentes contra las personas trans en el país, se aumenta también el fenómeno de la migración, por ejemplo a ciudades como Bogotá y con ello los niveles de riesgo y vulnerabilidad, teniendo en muchos casos que recurrir al sector de servicios sexuales urbanos, como opción de vida o como medio para conseguir recursos económicos para la supervivencia.

Otro tipo de violencia constante se encuentra en los centros educativos públicos o privados, en ellos los temas como identidades de género y orientaciones sexuales no son impartidos de forma seria y responsable, estos ejes temáticos son vitales a la hora de construir desde las instituciones entornos escolares libres de discriminación y desinformación. Adicionalmente es común encontrar en los ambientes educativos falsas creencias o ideas equivocas sobre el tema, ejemplos frecuentes recaen en concebir a una mujer trans como un hombre homosexual o gay, sin embargo hay experiencias en otros espacios en los cuales se ha logrado visibilizar que con un correcto abordaje del tema se logra que la población entienda que las mujeres trans están inmersas en una condición de búsqueda de una completa o radical feminidad y se asume como una mujer tiempo después.

En muchos casos las transformaciones corporales inadecuadas se convierten en tipos de violencia constante, trayendo como resultados casos de mujeres trans que utilizan siliconas líquidas (silicón), aceites de cocina etc.; para moldear sus cuerpos en su búsqueda de encajar y ser aceptadas por la sociedad, dichas transformaciones corporales traen consecuencias futuras atroces a las mujeres trans que se las realizan.

Producto de lo evidenciado anteriormente, nacen y se consolidan redes de apoyo, entre ellas:

  1. Mujeres cisgénero que aceptan nuestras identidades, nos ayudan y apoyan.
  2. Mujeres trans más adultas, que desempeñan el papel de madres.
  3. Otras mujeres trans jóvenes con las cuales convivimos y nos damos apoyo mutuo y sobre todo apoyo emocional.

Es común mantener el nexo con nuestros familiares a pesar del rechazo, al cabo del tiempo logramos rehacer nuestros lazos afectivos, por supuesto con enormes tensiones y crisis de lado y lado. También las relaciones afectivas alrededor de las construcciones de una relación de pareja resultan siendo muy difíciles de mantener.          

Nuestro color de piel también implica a la hora de vivir violencias las personas mestizas – oscuras, mulatas y negras y mestizas – indígenas son blanco fácil para vivir diferentes violencias; el componente del conflicto armado y la violencia social bajo sus diversos actores a lo largo de las trayectorias de las personas trans ha sido notable, la violencia se traslada incluso en los enfrentamientos cotidianos, por ejemplo, durante el trabajo sexual, con la policía. Algunas mujeres trans tienen en sus cuerpos rastros de diferentes violencias, pero las peores tienen que ver con la policía.

Se esconde una violencia de género soportada por los movimientos patriarcales que no aceptan este tipo de tránsitos de identidades de género, ya sean fuerzas ilegales o las que representan la institucionalidad. Vivimos en riesgo permanente, debido al control social, las autoridades municipales, las fuerzas de policía y el mismo vecindario o barrio. Vale la pena señalar que nuestros espacios de circulación urbana son bastante segmentados. Por ejemplo, en Bogotá D.C. barrios como bosa y santa fe, hasta la región del norte, y nuestros sitios de residencia por lo general son hoteles, apartamentos y piezas en casas.  

Para finalizar es importante resaltar que la soledad es un elemento permanente que acompaña las vidas de las personas trans, el principal apoyo afectivo termina dándose entre las mismas personas trans, así mismo existen también conflictos cotidianos y de competencia; no obstante, en medio de estos conflictos se tejen elementos de solidaridad y redes de apoyo mutuo. En cierta medida se configuran lazos de familia que reemplazan los consanguíneos, sin que estos desaparezcan de las vidas, es así como se ha venido trabajando en la búsqueda de la vida digna y la garantía plena de derechos humanos para las personas trans en Colombia.

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Johanna Alexandra Pérez Rincón

Educadora

Estudiante de Licenciatura en Educación Comunitaria con Énfasis en Derechos Humanos – Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Líder de la línea disidencias sexuales y de género – Red Político Artística de Mujeres Jóvenes

Referencias bibliográficas: